Ambiciona la vida.

“Nadie sobrevive a su deseo de morirse y no existe enfermedad capaz de matar a quien ambiciona la vida”

– Ángeles Mastretta

Al leer esta frase viene a mi mente una escena de hospital, en donde los médicos encargados de urgencias tratan de salvar las vidas de los pacientes que se encuentran al borde de la muerte y que están en un grado crítico, y otros que simplemente buscan un pretexto para no presentarse a trabajar, rogando que el médico de turno se apiade de ellos y les proporcione un “certificado de incapacidad”.

Me gustaría que reflexionáramos un poco en la experiencia de vida de Stephen Hawking, de quien brevemente te platico su biografía.

Stephen William Hawking nació en Oxford, Inglaterra, el 8 de enero de 1942, es un físico, cosmólogo y científico del Reino Unido.

Es miembro de la Real Sociedad de Londres, de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Fue Catedrático de la Universidad de Cambridge hasta su jubilación en 2009. Hawking ha sido honrado con doce doctorados honoris causa y ha sido galardonado con la Orden del Imperio Británico en 1982, con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989, con la Medalla Copley en 2006 y con la Medalla de la Libertad en 2009.

Stephen Hawking está gravemente discapacitado a causa de su enfermedad: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la cual no le impide mantener su alta actividad científica y pública. Los primeros síntomas de la enfermedad aparecieron durante su estancia en Oxford y finalmente se le diagnosticó ELA a los 21 años, justo antes de su primer matrimonio. En ese momento los médicos le pronosticaron que no viviría más de 2 ó 3 años (tiempo de supervivencia normal en esa enfermedad), pero por motivos desconocidos, es de las pocas personas que ha sobrevivido muchos más años.

En 1985 se le practicó una traqueotomía y desde entonces utiliza un sintetizador de voz para comunicarse. Hawking lo narra:

“Yo estaba en Ginebra en el verano de 1985… sufrí una pulmonía y fui hospitalizado. El hospital de Ginebra le sugirió a mi esposa que no valía la pena mantenerme vivo conectado a una máquina, pero ella por ningún motivo lo aceptó. Regresé al Hospital de Addenbrooke en Cambridge, donde un cirujano llamado Roger Grey me practicó una traqueotomía. Aquella operación salvó mi vida, pero se llevó mi voz…”

Paulatinamente ha ido perdiendo el uso de sus extremidades, así como el resto de la musculatura voluntaria, incluyendo la fuerza del cuello para mantenerse con la cabeza erguida; con todo esto su movilidad es prácticamente nula.

Retomando la frase de Ángeles Mastretta, considero que tiene mucha similitud con la vida de Stephen porque a pesar de su condición física ha logrado superar la enfermedad y no se ha vencido ante las adversidades y pronósticos negativos.

También llama mi atención, porque le encuentro un gran significado que no sólo es aplicable a la vida en sí, sino también tiene mucho que ver con nuestra vida laboral, es decir, si hacemos una analogía con el mundo de las ventas, podemos dejarnos “morir” (metafóricamente hablando) siendo conformistas, sin aspiraciones, sin capacitación, sin un proyecto de vida, etc.; o bien, luchar contra todas las “enfermedades” como las peores crisis económicas, falta de producto, incremento en los precios, bajo tráfico a nuestras salas de exhibición, etc.; éstas “enfermedades” difícilmente se extinguirán, pero depende de nosotros luchar por vivir.

Algunos médicos coinciden en que las enfermedades son generadas por hacer algo que no deberíamos, es decir, por no comer adecuadamente, no hidratarnos, no tomar suficientes vitaminas y nutrientes, no hacer ejercicio, etc. En ventas sucede lo mismo y podríamos caer en un estado de “parálisis laboral” por no tener las prácticas adecuadas y capacitación suficiente.

Podemos observar que Hawking tiene una actitud muy positiva hacia la vida, a pesar de estar “encadenado” a una silla de ruedas y prácticamente sin movilidad ha mostrado que se puede triunfar sin importar de dónde vienes o en qué situación te encuentres. También creo que debemos replicar este modelo de conducta, tomemos la determinación de mejorar, iniciemos con pequeños cambios en la rutina diaria que posteriormente nos llevarán a lograr pasos más firmes y decisivos; perfeccionemos nuestro desempeño hasta conseguir que se convierta en un hábito y parte de un estilo de vida, eliminemos de nuestras vidas cualquier circunstancia que no sea productiva, dejemos atrás las malas prácticas, mejoremos día con día, busquemos el conocimiento y apliquémoslo, seamos más profesionales; y mientras menos tiempo invirtamos o dediquemos a aspectos negativos, más exitosos seremos.

Nadie puede elegir por ti, por eso te invito a que tú también ¡Ambiciones la vida!

Jerome Ángeles H./ ventas@mazdaravisa.com.mx

Ingeniero Civil de profesión, dedicado a las ventas desde hace 14 años, 9 de ellos en el ramo inmobiliario y 5 en el automotriz. Actualmente es Gerente de Ventas en la Agencia Mazda Ravisa en la ciudad de Morelia, Michoacán.

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