La fórmula para el fracaso y el éxito

imagencentral-126Como sabes, de vez en cuando trato de compartirte algunos textos de otros autores que me han ayudado. En este boletín quiero exponerte al señor Jim Rohn.

Tristemente ya falleció pero afortunadamente tuve el privilegio de verlo y escucharlo en varias ocasiones. El impacto que tuvo en mi carrera y filosofía de vida y trabajo fue medular.

A continuación te comparto un artículo que recientemente reencontre en mis notas y apuntes, mismo artículo que me ubicó positivamente.

Estoy seguro que también a ti te ayudará.

La fórmula para el fracaso y el éxito

Por: Jim Rohn

(Extraído del libro Las 5 piezas principales del rompecabezas de la vida.)

El fracaso no es un evento único, cataclísmico. No fallamos durante la noche. El fracaso es el resultado de la acumulación de pensamientos pobres y elecciones pobres. En otras palabras, el fracaso no es otra cosa que algunos juicios erróneos repetidos cada día.

Ahora, ¿Por qué alguien debería tener un juicio erróneo y luego ser tan tonto para repetirlo diario? La respuesta es porque él o ella no creen que esto importe.

En su opinión, nuestros actos cotidianos no parecen tan importantes. Un descuido minúsculo, una decisión pobre, o una hora de tiempo desperdiciada generalmente no resultan un impacto inmediato y medible.  Más a menudo de lo que pensamos, escapamos de cualquier consecuencia inmediata de nuestros hechos.

Si no nos hemos tomado la molestia de leer un sólo libro en los últimos noventa días, esta falta de disciplina no parece tener un impacto inmediato en nuestras vidas. Y como nada drástico nos ocurre después de ese tiempo, repetimos estos juicios erróneos por otros noventa días una y otra vez. ¿Por qué? Porque parece no tener importancia. Y aquí radica el gran riesgo. ¡Más allá de no leer libros, es peor no darnos cuenta de que es importante!

Aquellos que comen mucho, lo que no deberían comer, están contribuyendo a sus problemas de salud en el futuro, pero el placer del momento eclipsa la consecuencia del futuro. Parece no tener importancia. Aquellos que fuman o beben demasiado continúan tomando estas pobres decisiones año tras año, tras año… porque parece no tener importancia. Pero el dolor y el remordimiento de estos juicios erróneos tan sólo se han retrasado para la posteridad. Las consecuencias raramente son instantáneas; en lugar de eso, se acumulan hasta el inevitable día que el ajuste de cuentas finalmente llega y el precio debe ser pagado por nuestras pobres decisiones –decisiones que parecían no tener importancia-.

El atributo más peligroso del fracaso es la sutileza que tiene. En el corto plazo, esos pequeños errores no parecen hacer ninguna diferencia. No parece que estemos fracasando. De hecho, a veces esos juicios erróneos acumulados ocurren a través de un periodo de gran alegría y prosperidad en nuestras vidas. Ya que nada terrible nos pasa, ya que no hay consecuencias inmediatas para captar nuestra atención, simplemente vamos a la deriva de un día a otro, repitiendo errores, pensando las cosas equivocadas, escuchando a las voces equivocadas y tomando las decisiones equivocadas. El cielo no se cayó sobre nosotros ayer; por lo tanto, el acto fue probablemente inofensivo. Ya que no parece haber tenido consecuencias medibles, es probablemente seguro repetirlo.

¡Pero debemos llegar a ser mejor educados que eso!

Si al final del día, cuando cometimos nuestro primer juicio erróneo, el cielo se hubiera caído sobre nosotros, sin duda hubiéramos tomado medidas inmediatas para asegurarnos que de nunca repetir el acto de nuevo.  Como el niño que pone su manos sobre la estufa caliente a pesar de las advertencias de sus padres, habríamos tenido una  experiencia instantánea acompañando a nuestros juicios erróneos.

Desafortunadamente, el fracaso no nos advierte como alguna vez nuestros padres lo hicieran. Es por eso que es esencial clarificar nuestra filosofía a fin de que podamos tomar mejores decisiones. Con una poderosa filosofía personal guiando cada uno de nuestros pasos, nos volvemos más conscientes de nuestros juicios erróneos y más conscientes de que cada error realmente importa.

Ahora, aquí está la gran noticia. Al igual que la fórmula para el fracaso, la fórmula para el éxito es fácil de seguir: Se trata de seguir y practicar algunas simples disciplinas a diario.

Hay una pregunta que vale la pena reflexionar: ¿Cómo podemos convertir los errores de la fórmula del fracaso en disciplinas requeridas en la fórmula del éxito? La respuesta, es haciendo del futuro una parte importante de nuestra filosofía actual.

Tanto el éxito como el fracaso involucran consecuencias a futuro, es decir las inevitables recompensas o remordimientos que resultan de las actividades pasadas. Si esto es cierto, ¿Por qué no más gente se toma el tiempo para reflexionar sobre el futuro? La respuesta es simple: Están tan atrapados en el momento actual que no parece tener importancia. Los problemas y remordimientos de hoy son tan absorbentes para algunos seres humanos que nunca hacen una pausa suficiente para pensar en el mañana.

Pero, ¿Y si desarrollamos la disciplina para tomar unos minutos al día para ver más allá del camino? Seríamos capaces de prever las inminentes consecuencias de nuestra conducta actual. Armados con esa valiosa información, tendríamos la capacidad de tomar las acciones necesarias para cambiar nuestros errores en nuevas disciplinas orientadas al éxito. En otras palabras, al disciplinarnos a nosotros mismos para prever el futuro, seremos capaces de cambiar nuestro pensamiento, enmendar nuestros errores y desarrollar nuevos hábitos para reemplazar los viejos.

Una de las cosas más emocionantes acerca de la fórmula para el éxito –algunas simples disciplinas para practicar a diario-, es que los resultados son casi inmediatos. A la vez que cambiamos voluntariamente los errores cotidianos en disciplinas, experimentaremos resultados positivos en muy poco tiempo. Cuando cambiamos nuestra dieta, nuestra salud mejora notablemente en pocas semanas. Cuando comenzamos a hacer ejercicio, sentimos una nueva vitalidad casi de inmediato. Cuando comenzamos a leer más libros, experimentaremos un incremento de nuestro conocimiento y un nuevo nivel de autoconfianza. Cualquiera que sea la nueva disciplina que comencemos a practicar a diario, producirá resultados emocionantes que nos guiarán a mejorar también en el desarrollo de nuevas disciplinas.

La verdadera magia de las nuevas disciplinas  es que ellas harán que rectifiquemos nuestros pensamientos. Si tuviéramos que empezar hoy a leer los libros, escribir un diario, asistir a clases, escuchar y observar más, entonces hoy sería el primer día de una nueva vida dirigida hacia un mejor futuro. Si hoy comenzáramos a esforzarnos más, y hacerlo más consciente y consistente en todos los sentidos para cambiar aquellos sutiles y mortales errores  en disciplinas constructivas y provechosas, jamás nos conformaremos nuevamente con simplemente vivir por existir; no será así una vez que hayamos probado los frutos de una vida sustanciosa.

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