¿Puedes Cambiar?

La razón por la cual la mayoría de vendedores siguen generando los mismos resultados una y otra vez es, porque en el fondo, continúan haciendo lo mismo en su día a día. En serio, si realmente quieres cambiar, tienes que cambiar forzadamente. Es decir, tomar acciones que te lleven y obliguen a cambiar. Esto implica mucho más que simplemente desear cambiar. Un deseo: es un pensamiento aún no desarrollado en acciones. Por eso repito, debes tomar acciones, que en conjunto con tu manera de pensar, formen parte de tu estrategia para lograr cambiar.

A continuación, te doy algunos puntos que te pueden ayudar a tomar esos primeros pasos:

  1. Acepta:

Entiende que los cambios son parte de la vida. Como señaló el filósofo griego Heráclito: “Lo único constante es el cambio”. En la vida todo cambia. Todo ha cambiado y todo seguirá cambiando. Teniendo clara esta idea, acepta que los cambios son un hecho y forman parte del inevitable proceso, progreso y evolución de tu vida.

  1. Mentalízate:

Si aceptas la inevitabilidad del cambio, ahora te toca mentalizarte y darle la bienvenida a los factores nuevos que lleguen a tu vida, sean laborales o personales. Prepárate mentalmente para no luchar contra algo inevitable. Esto quiere decir, que no es el hecho de que algo va cambiar, más bien es, qué haces y cómo reaccionas (en forma positiva, cuando algo cambia), lo que va determinar el cómo te irá.

  1. Adáptate:

Tu habilidad para adaptarte a los cambios, sin importar la causa que los ocasionaron, es lo que va a definir cómo progresas, tanto profesional como laboralmente. Y ese nivel de adaptación es determinado por el tipo de acciones que ejecutas. Los cambios afectan a diferentes personas en diferentes maneras: te estimulan, te congelan, te motivan o te desaniman, entre varios ejemplos. Dedícate a actuar en formas positivas, pro-activas a cualquier cambio, por buena o mala que sea tu primera impresión al respecto.

  1. Poco a poco:

La vida te enseña a cambiar y adaptarte poco a poco. Uno bebe aprender a caminar, poco a poco, tu creciste, poco a poco, enflacaste (o engordaste), poco a poco, y en el trabajo, el proceso de tomar una acción para cambiar, también debe ser poco a poco. Evita buscar cambios cuánticos en segundos, busca mejor la constancia y la disciplina del “poco a poco” para cambiar. Ésto se compara al proceso para adquirir la condición para correr un maratón. El primer día que corres, aguantas pocos kilómetros y, poco a poco, vas logrando aumentar kilómetros en cada carrera o entrenamiento, hasta que finalmente, esos cambios de poco a poco acumulados, te generan la condición para correr esos 42 K.

  1. Una cosa a la vez:

Evita realizar muchos cambios a la vez. Como bien dice el famoso refrán: “El que mucho abarca, poco aprieta.”. Enfócate en uno o dos cambios para empezar, domínalos, hazlos parte del nuevo tú y después cambias un poco más.  Recuerda la regla del oro del cambio: “Pequeños cambios en habilidades logran grandes resultados”. Por lo tanto, sé paciente. ¿Quieres perder 20 kg? Toma tiempo. ¿Quieres vender 20 unidades? Toma tiempo. Eso quiere decir, que sí vas a perder 1kg en este mes, o sí vas a vender un auto más en este mes, aunque los 20, probablemente no.

  1. Crea nuevos hábitos:

Frecuentemente, los cambios requieren que reemplaces algunos hábitos por otros, esto quiere decir que, tu rutina tiene que cambiar. La rutina fomenta el hábito que a su vez crea la excelencia. Dedícate a hacer pequeños cambios que, por sí solos y acumuladamente, generarán los resultados que buscas. Es importante entender que todo cambio tiene un periodo de maduración, que si no creas un nuevo hábito para reemplazar el viejo y lo maduras, tiendes a regresar al viejo hábito siendo el de mayor costumbre.

  1. Elimina tentaciones:

Mientras te conviertes en tus nuevos hábitos, trata de eliminar tentaciones externas que quizá saboteen “al nuevo tú”. Por ejemplo, si quieres dejar de fumar, lo que generalmente se requiere es que te alejes de otros que fuman, que tires los cigarros que tienes guardados y que empieces a ocuparte, en vez de preocuparte; también lo vas a tener que hacer en el trabajo.

  1. No tengas miedo:

La mayoría de vendedores tienen miedo a cambiar ese “algo”. Sea una nueva técnica, un nuevo proceso o un nuevo sistema. En todo cambio, siempre existe un factor de riesgo. Pero como digo en mis cursos, sin riesgo sueles conseguir poco o nada. Incrementa tu nivel de tolerancia al riesgo, al punto que te permita cambiar, ¿cómo?, practicando lo que temes para disminuir tu desconocimiento, reduciendo al mismo tiempo tu incomodidad al riesgo.

Ninguno de estos ocho ejemplos funcionan siempre, con todo y con todos, todo el tiempo, sin embargo, sí te ayudarán a cambiar más. Adóptalos y adáptalos a tu estilo y a tu manera e incorpóralos en tu pensamiento y en tu forma de trabajar. Seguramente te va a beneficiar.

Recuerda: Tu éxito es tu responsabilidad ©.

Nos vemos en la trinchera.

GrahamRoss Training

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