Te toca a ti

Hace unas semanas me encontré a un vendedor que había tomado uno de mis cursos hace varios años. Llegó conmigo y se presentó mencionándome precisamente eso:

Hola Graham. Soy Javier Hernández. Sé que hablas con muchas personas y no creo que me recuerdes. Tomé un curso contigo cuando estaba en “x” distribuidor  en el 2006.

La verdad, él tenía razón. No lo recordaba y se lo dije amablemente disculpándome con él por eso. Pero como suele pasar en estos tipos de encuentros inesperados  comenzamos a platicar, yo tratando de ubicarlo y él queriendo ayudarme. Durante la breve conversación que sostuvimos, me comentó algunas cosas que me llamaron mucho la atención.

Primero me dijo que en los 8 años que lleva en el medio, el curso que tomó conmigo fue quizá el mejor, si no definitivamente uno de los mejores cursos que he tomado en mi vida… y he tomado muchísimos -dicho en sus palabras-.

Cuando alguien me hace este tipo de comentarios o algo similar, inmediatamente le pregunto “¿por qué?”. No por buscar un halago, ¡Al contrario! Como capacitador me interesa saber qué estoy haciendo bien (o mal) para actualizar y/o ajustar continuamente mi mensaje y mis técnicas.

Su respuesta fue: Porque lo que dices es la neta. No se trata nada más de ventas. Se trata también de la vida. Lo que dices no son cosas teóricas tomados de un libro. Lo has vivido y transmites ese conocimiento de una manera dinámica, real y divertida.

Parte de nuestro diálogo fue el siguiente:

Graham: Muchas gracias. Oye, ¿y te sirvió?, ¿has usado lo que aprendiste?

Javier: ¡Por supuesto! A todo curso se le aprende algo.

Graham: ¡Excelente!, ¿Y como te va ahora?

Javier: Me va mal. Me va muy mal.

Graham: ¿Y eso?

Javier: No lo sé. He tenido problemas personales y aparte de eso me he cambiado de marca. Mi ex jefe es un déspota y tenía a sus favoritos. En donde estoy ahora, ya no me dan muchas guardias y aparte de eso, no he logrado hacer que mi cartera me siga.

Graham: ¿Cuál es tu plan?

Javier: Pues hay que echarle los kilos. ¿Qué más da?

Graham: ¿Qué % del curso que tomaste conmigo honestamente has aplicado en tu vida y trabajo? ¿Cuánto del curso lo has convertido en parte de ti, en quién eres, cómo piensas y trabajas?

Javier: De un 10% a 20%.

Graham: ¿Y ese 10% a 20% te funcionó?

Javier: Si, claro.

Graham: ¿Lo aplicas contínuamente?

Javier: Más o menos.

Graham: ¿Entonces por qué no lo sigues aplicando más e incrementando aquello que te sirve? Si te funcionó ese 20%, ¿Qué te hace pensar que el otro 80% no te funcionará también?

Javier: Si, pero es imposible convertir todo de tu curso en uno mismo.

Graham: OK. Pero sí mucho más del 20% es muy posible, ¿no lo crees? Contéstate esto: ¿Cuánto has practicado?, ¿Cuales técnicas y procesos has agregado a tu manera de ser como hábito? Te lo digo no para criticarte, si no para hacerte ver, que si sigues haciendo lo que has hecho en los ultimos 8 años, seguirás cosechando exactamente lo mismo.

… No me contestó.

Le dije: Como todo en la vida, no existen formulas mágicas. Es cuestión de aplicación. Y un curso no es el “cúralo todo”. Un curso es la apertura de una puerta que (dado tu experiencia) ya la conocías y otros ya te habían dicho lo mismo en sus miles y variantes maneras como lo que te dije yo.  Pero con ese conocimiento nuevo (o recordado) te toca a ti tomar el siguiente paso. Te toca a ti darle seguimiento a lo que aprendiste, practicarlo y aplicarlo. Te toca a ti ajustar y adaptar lo que aprendes a tu estilo y a tu manera.

Y ese es mi punto, mismo que te lo digo a ti, hermano: En este nuevo año que arranca, recuerda que no es sólo un curso o un capacitador o un jefe o un cliente. Es la acumulación de múltiples cosas hechas por ti -a través de la constancia y la disciplina- lo que te dará aquello que quieres conseguir… ¡y eso te toca a ti hacerlo a pesar de todo!

Un curso, cualquier curso es bueno. Pero todo curso es sólo una parte del proceso de tu cambio. No esperes ver cambios inmensos en tu vida y en tus ingresos, sin que tú hagas las cosas requeridas para ver esos resultados.

Otro año ya comenzó. Si el año pasado no te funcionó, ¡No repitas las cosas que crearon eso! Te deseo salud, felicidad y mucho éxito. Y esas cosas, como muchas más en tu vida, te tocan a ti hacerlas progresar y concretarse.

Recuerda: Tu éxito es tu responsabilidad. ©

Nos vemos en la trinchera.

Graham

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