¿Te cambiaron las comisiones?

¿Alguna ves en tu carrera te han cambiado tus comisiones? Y cuando digo cambiado, implico que es un cambio hacia abajo.

Es decir: antes te pagaban el 12%, 15%  o 18% por venta y de repente llega tu jefe y te avisa que a partir del próximo mes en adelante será el 10%. ¿Te ha pasado?

La neta, ¡duele! Si, es molesto, desanima y enoja. ¡Lo sé! Créeme, te entiendo. Me pasó a mi varias veces.

Ahora entiende, cuando te ocurre esto tienes dos opciones:

O te vas, o te adaptas. Punto.

Y en ambos casos debes analizar con una visión clara que opción será la que más te conviene previo a abrir tu boca quejándote ante tus colegas, jefes y seres queridos y previo de tomar tu decisión final. Porque si te quejas (por injusto que esa acción haya sido) y te vas, ¡cuidado! el mundo de ventas es muy pequeño, y nunca sabes cuando un colega será tu futuro jefe o por dejar una mala impresión hoy quemas futuros puentes en donde estás.

Si determinas irte; si de plano decides cambiar de distribuidor, marca o hasta  de rubro – antes de hacerlo – es importante que veas todo el paisaje desde un punto de vista amplio y no sólo por la pequeña óptica y perspectiva de la ventana de tu molestia del momento, por legítima que sea.

El paisaje del que te hablo es entender que si te vas a cambiar, debe ser por mucho más que por la lana. No me mal entiendas, la lana es importante. Pero no es lo único, ni necesariamente lo más importante. Existen otros factores que debes tomar en cuenta en adición al billete, principalmente desde el aspecto del factor humano. Por ejemplo aparte de la lana: ¿cómo te tratan?; ¿cuánto te valoran?; ¿cuales son tus oportunidades de crecimiento donde estás?; ¿estás dispuesto a comenzar de nuevo?; ¿estás dispuesto a perder una parte importante de tu cartera?; ¿en los otros distribuidores cómo, cuánto y cuando pagan?

Podrás argumentar que por bien que te tratan y que te valoran, eso no paga la renta, ni la escuela de tus hijos y tienes toda la razón. Salvo que, en mi experiencia, el dinero que ganas está directamente ligado a factores como lo que te acabo de mencionar. Por más que quisiéramos ser fríos, la mayoría de nosotros no podemos convertirnos en simples mercenarios. Inevitablemente creamos relaciones laborales con colegas y clientes; existen circunstancias beneficiosas más allá de un simple cheque y hay enlaces dentro de la chamba creados quizá hace años. Todo esto afecta nuestra productividad y por consecuencia nuestros ingresos.

Una observación más: Si te vas sólo por lana, sospecho que te seguirás yendo de chamba en chamba (como quizá lo haz hecho previamente), creyendo que el problema está en manos de otros cuando realmente está en la manera cómo procesas e internas este tipos de eventos en tu vida. Mídelo todo esto bien y haz tu tarea porque habrán nuevos obstáculos y retos como éste en tu futuro y no puedes huir de cada uno de ellos.

La otra opción – si no te vas -, es adaptarte.

Si decides quedarte -por que quieres o porque tienes que-, a pesar de que te cambiaron las comisiones,  ¡por tu bella y Santa Madre!, ya tomando la decisión de permanecer donde estás, enfoca todas tu energías y mentalidad en triunfar bajo las nuevas reglas, nuevos jefes y nuevos procesos: a pesar de todo.

¿Es fácil? ¡NO! Pero es fundamental. Si no, no te podrás adaptar. Al contrario, sufrirás envidias, rencores y actitudes negativas auto impuestos y auto fomentados por la manera como ves las cosas. ¡Mismas que afectarán más tus ingresos ya afectados!

Ya quedándote, y ya afirmando que no te irás, ahora no gastes un segundo más de tu tiempo,  una gota más de tus lagrimas, ni un paso más mirando hacia atrás. ¡Al contrario! Acepta tu decisión como buena y enfócate en buscar soluciones a tus ingresos afectados. (En “La Técnica” de este mismo boletín, te doy unas sugerencias e ideas.)

El quedarte tiene varias implicaciones y mensajes hacia ti mismo que también debes analizar. Entre ellos, de los más importantes, es el cómo manejar este tipo de adversidad que, indudablemente, surgirá de nuevo en tu vida personal y laboral quizá en otras circunstancias, contextos y tiempos. Pero van a surgir y son precisamente en estos momentos cuando realmente sabes de qué papel estás cortado.

En resumen: Si las cosas te afectan tanto como para tener que irte, verdaderamente asegúrate de que tu partida esté bien pensada (no empírica y reactiva) y que sea por razones más allá del dinero. Si te vas a quedar, vive este concepto: “No importa de dónde vienes, sólo importa a dónde vas.” ©

Recuerda: Tu éxito es tu responsabilidad. ©

Nos vemos en la trinchera.

Graham

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