El Seguro de Automóvil

Por:  Eduardo Kennedy Muñoz.

El seguro de automóvil se ha convertido en un artículo de primera necesidad a nivel mundial y mucho más a nivel nacional, debido principalmente a la importancia que representa el auto en la vida diaria de las personas. Hay que considerar que  en la ciudad de México un adulto en su vida productiva entre los  20 y los 65 años, pasará aproximadamente 4 años y medio en su  automóvil, dicho de otra manera, una hora y media diarias, lo que lo hace estar expuesto a un sin número de riesgos que deben protegerse y que veremos  más adelante.

Además de que el automóvil hoy es un artículo de gran valor en proporción con el patrimonio de las personas, en muchos casos siendo el principal activo y cuando no, quizá es el principal instrumento de trabajo, objeto favorito, o juguete.

En muchos casos la gente piensa equivocadamente que no necesita el seguro de cobertura amplia. Y sin embargo, analizando los riesgos a los que está sujeto el automóvil como parte del patrimonio de una persona u empresa, se debe de considerar el impacto económico que tendría su pérdida total por robo u accidente y/o robo parcial o daño parcial por accidente. Debemos de auxiliar al comprador del auto a determinar los niveles de deducible y co-aseguro que está dispuesto a absorber  en caso de un siniestro y la importancia de estar bien asegurado para poder reponernos de una gran pérdida económica. Igualmente hay que estudiar las coberturas de las pólizas disponibles en el mercado y los beneficios adicionales que las diferentes aseguradoras ofrecen.

El robo de autos asegurados alcanzó niveles históricos en 2011, informó la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS); también señaló que al cierre del tercer trimestre, desaparecieron cerca de 85 mil vehículos, cifra 10% superior a la registrada en los primeros nueve meses del año pasado, lo cual indica que los robos de autos no asegurados se deben de haber incrementado mucho más.

Los daños anuales totales por accidentes viales ascendieron a $160 mil millones de pesos y las aseguradoras actualmente sólo absorben el 12.5% del costo.

Por otro lado -y no menos importante-, es la cobertura de responsabilidad civil y esto quiere decir la responsabilidad que tiene el propietario del vehículo por los daños que con él pueda causar un conductor a terceros tanto, tanto en sus bienes como en sus personas.

Sólo el 26% de los automovilistas cuentan con un seguro, esto quiere decir que aunque el cliente piense que es un conductor diestro, prudente y responsable y decida no contratar un seguro por que piensa que no va a dañar a nadie, se estará enfrentando a un universo de 74% de personas que piensan igual que él y que, por lo tanto, a la hora de ocurrir un accidente no tendrán una aseguradora que los respalde para cubrir los daños que hayan ocasionado. Con el riesgo de terminar absorbiendo sus propios daños y reparando su auto en un taller de menor calidad, sin dejar de considerar los posibles daños a los bienes públicos y privados que se hubiesen dañado.

En un accidente, el contar con la asesoría profesional de un ajustador que defienda los  intereses del conductor es primordial,  tanto para defender sus derechos frente a terceros como la responsabilidad legal en la que se pueda haber incurrido.

La cobertura de gastos médicos a ocupantes también forma parte importantísima del seguro de autos, así como también la defensa legal; el problema que yo veo, es que las personas están tan emocionadas con la adquisición de su nuevo auto que no se detienen a revisar la póliza de seguro y sólo la echan en la guantera y nunca leen su contenido.

Un automóvil jamás debería de salir de la agencia sin contar con una póliza de seguro, es una gran oportunidad para que el vendedor de la unidad pueda realizar una venta adicional a la del auto y generarse ingresos adicionales.

Tomando lo anterior como un motivante -posterior a brindar ayuda genuina a nuestros clientes-, y de acuerdo con la importancia de adquirir una póliza de seguro -y de la que estoy haciendo tanto hincapié-, al momento de asesorar a un cliente respecto a este servicio adicional para su vehículo, te sugiero enfatizar los siguientes factores como razones de peso en su decisión:

a) Costo del vehículo (todo aquél que compra un vehículo tiene presente la gran inversión que representa y, como tal, debe valorarla). El primer año el seguro paga en caso de siniestro a valor factura, para los años posteriores hay diferentes fórmulas y cada compañía ofrece diferentes ventajas.

b) Beneficios reales de contar con la asistencia de un seguro; si tomamos en cuenta el valor de un vehículo de $ 350,000 pesos, el costo del seguro sería de $ 14,500  pesos anuales y si fuera una pérdida total recuperaríamos el 100% de nuestra inversión, como claramente puede verse; si el patrimonio de la persona es de $ 1,000,000 pesos y el auto representa 35% del mismo, como no pago una prima que sólo representa 1.45% y me garantiza la reposición del  100% del valor de mi inversión.

c) De ser posible -dependiendo del distribuidor y marca-, es recomendable hacer saber al cliente varias opciones a elegir entre empresas aseguradoras.

d) Explicar las diferencias entre los servicios de cobertura incluidos por cada póliza, de acuerdo con cada aseguradora.

e) Análisis de las coberturas adicionales que cada compañía ofrece y que entre otras son:

– Garantía sobre ruedas.

– Pérdidas consecuenciales.

– Cobertura integral a ocupantes.

– Auto sustituto.

– Eliminación del deducible.

– Accidentes al conductor.

– Extensión de RC (Responsabilidad Civil).

– Venta segura.

– Valor convenido.

El vendedor como asesor tiene una responsabilidad con su cliente de hacerle ver lo importante de contar con la cobertura adecuada, debiendo estudiar y entender los productos de seguro que estén al alcance de su mano y comprender los alcances de cada cobertura para poder así dar la mejor asesoría. El precio debe de ser el último de los factores en la decisión del cliente, la calidad de la cobertura siempre será lo más importante. Te sugiero entrevistarte con el responsable del área en la agencia y llevar acabo un estudio pormenorizado de las opciones disponibles.

En la antigüedad, cuando un barco se hundía se pensaba que era un acto provocado por Dios, hasta que se empezó a llevar un registro detallado de todos los accidentes y se desarrollaron  las estadísticas,  lo cual nos lleva a saber que tarde o temprano formaremos parte de la misma. Hoy día se tiene perfectamente identificado el número de barcos que tendrán un accidente cada año, igual que los aviones y los autos;  aunque soy Católico y creo en Dios, a mis 50 años no conozco a nadie que a mi edad nunca halla tenido un accidente de tránsito, con excepción de un par de personas que, pudiendo, jamás se atrevieron o quisieron ponerse al volante -de ese maravilloso invento del hombre llamado Automóvil-, por lo que podemos demostrar que no hay nada que le pueda indicar al dueño de un auto que nunca se verá involucrado en un accidente de manera involuntaria.

Recordemos la ley de Murphy: Si existen dos autos idénticos y uno está asegurado y el otro no, ¿Cual creen ustedes que se va a siniestrar en caso de un accidente? (Lo cual sería suficiente para querer estar asegurado y disminuir las posibilidades de estar involucrado en un incidente).

Para concluir, les comparto mi frase favorita:

“El mejor seguro es el que está en vigor a la hora que se necesita”.

Eduardo Kennedy Muñoz |  eduardokennedy@thekennedygroup.com.mx

Nació un 17 de noviembre de 1961, Casado desde hace 27 años, padre de 2 hijos. Estudió la carrera de Derecho en la Universidad Anahuac. Es Agente de Seguros (siendo la tercer generación en su familia dedicado a esta profesión), especializándose en Seguro de Vida. Ha participado en The Strategic Coach y en un sin numero de seminarios, cursos y programas de capacitación. Ha calificado al MDRT (Million Dollar Round Table), y al TOT (Top of the Table), unas de las principales asociaciones de agentes de seguros de vida a nivel mundial. También ha participado en el diseño de diversos productos de vida y especialmente ahorro para el retiro.

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